viernes, 22 de septiembre de 2023

El discurso que expuso a los Illuminattis y mató a Kennedy

  Si hay un discurso que denuncia y engloba todo lo que atañe a las más altas esferas del poder, es el famoso discurso que JFK dió para todos los americanos, un día mas en su corta presidencia. Uno de los tantos que daba, pero este en realidad se transformaría en "el discurso".


 Podriamos decir que el poder de por sí es algo que se impone a todo y a todos, pero que el poder en lo secreto lo es aún más. Este famoso discurso, -tal vez uno de los más importantes que se hayan promulgado durante el siglo XX -, es como el padre nuestro de los cristianos, pero de la conspiración. En él, JFK denuncia a un poder secreto, enumerando a todo lo que el pueblo estadounidense se le estaba ocultando. En él, promete hacer todo lo posible para mitigarlo y si es posible, desentramarlo. Algo que por supuesto, Kennedy no va a poder hacer, -y no solo él-, sino todo aquel que se atreva a nombrarlos.


 En aquella su sentencia, solo le faltó decir el nombre de aquellas sociedades secretas masónicas, conspiradoras y elitistas, que seguramente, Kennedy temía por los peligros que entramaban para la sociedad y la democracia en occidente. A mi parecer, faltó algo más que no se atrevió a decir esa misma tarde, pero ese discurso hubiera sido interminable, y claro está, imperdonable por sus detractores. Tal vez, una vez enterado del asunto, -como buen católico no dudó un minuto-, miró a sus hijos y decidió hacerlo por ellos y denunciarlos sin nombrarlos explicitamente. Tal vez, no decir nada, le hubiera impedido mirarlos a los ojos nuevamente: a su amada Jakie y a sus pequeños hijos, que ni siquiera sospechaban toda la maldad que había en unas pocas personas llenas de codicia y avaricia, desconocidas hasta el día que decidieron asesinarlo por su imprudencia y su traición.


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