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sábado, 23 de noviembre de 2024

Ucrania revela que el misil experimental ruso voló a once veces la velocidad del sonido, más rápido que uno hipersónico.

 Kiev afirma que Moscú lanzó su primer misil intercontinental en la guerra, y el presidente ruso revela que fue un proyectil balístico hipersónico. El Pentágono asegura que el misil disparado es una versión modificada del RS-26 Rubezh.

 Ucrania informó ayer de que Rusia había lanzado su primer misil intercontinental contra su territorio, identificado como el RS-26 Rubezh, con un alcance de hasta 6.000 kilómetros. Por la tarde, Vladimir Putin dijo que en realidad fue un misil balístico hipersónico de alcance medio llamado Oreshnik 9M729, que podría ser el mismo Rubezh modificado. Se trató de una prueba "exitosa", dijo el dirigente ruso, que justificó este lanzamiento como respuesta al uso de misiles occidentales contra Rusia. Según el propio Putin, el Oreshnik es de alcance medio pero con características de misil intercontinental. El mandatario ruso dijo exactamente: “Los misiles atacan un objetivo a una velocidad de Mach 10, es decir, de 2,5 a 3 kilómetros por segundo. Los sistemas de defensa antiaérea modernos y los sistemas de defensa antimisiles creados por los estadounidenses en Europa no los interceptan”.  Además agregó que el misil hipersónico lanzado contra Ucrania fue "un mensaje" para Occidente y que el Pentágono lo ha entendido.

 Esta mañana, la principal agencia de espionaje ucraniana reveló que el misil balístico experimental ruso alcanzó una velocidad máxima superior a Mach 11. Una velocidad de Mach 11, es decir más de 13.500 km/h, clasificaría al nuevo misil como más rápido que el hipersónico, que va de 5 a 10 Mach. "El tiempo de vuelo de este misil ruso desde el momento de su lanzamiento en la región de Astracán hasta su impacto en la ciudad de Dnipro fue de 15 minutos", dijo la Dirección General de Inteligencia ucraniana en un comunicado, añadiendo que el arma probablemente era del complejo de misiles Kedr. “El misil estaba equipado con seis ojivas, cada una de ellas con seis submuniciones. La velocidad en la parte final de la trayectoria era superior a Mach 11”.

El misil intercontinental ruso RS-26, recorrió mil kilometros desde Rusia hasta su blanco en la ciudad ucraniana de Dnipro. Este costoso misil llevaba carga explosiva convencional, pero también puede transportar ojivas nucleares hasta su destino.

 Kiev identificó el proyectil como un RS-26. Este tipo de proyectil -cuyo desarrollo comenzó en 2008 en el Instituto de Tecnología Térmica de Moscú- mide casi 12 metros de largo y tiene un diámetro de poco menos de dos metros. Funciona con combustible sólido y algunos expertos lo describen como un misil derivado más pequeño del ICBM RS-24 Yars. Por regla general, estas armas se consideran estratégicas y se utilizan para transportar cargas nucleares, razón por la cual las superpotencias no suelen utilizarlas. Mark Cancian, asesor principal del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, dijo a la BBC que Estados Unidos habría detectado el lanzamiento de un misil balístico intercontinental por parte del ejército ruso.

 El Kremlin, en cambio, ha hablado de un misil balístico hipersónico Oreshnik 9M729, no intercontinental. El propio Putin puede haber dado otros datos para intentar crear la ilusión de que existe un misil nuevo desarrollado con capacidades desconocidas. Esta es una táctica para infundir miedo en Occidente, aprovechando la ambigüedad para exagerar los avances tecnológicos de Rusia. Este discurso alimenta lo que se conoce como "ambigüedad estratégica". "Es un intento deliberado por confundir a los adversarios sobre las verdaderas capacidades de una nación. Al hacerlo, Putin pretende explotar esta ambigüedad como arma psicológica para intimidar y chantajear al mundo civilizado", escribe la experta Svetlana Shcherbak en Defense Express. De momento, esto es lo que sabemos del misil al que se refirió Putin.

Características del misil Oreshnik

 Según el autócrata Putin, se trata de un misil balístico hipersónico, con una velocidad diez veces superior a la del sonido, lo cual lo haría prácticamente imposible de interceptar por los sistemas de defensa aérea actuales. De acuerdo con fuentes rusas, su alcance es de 5.000 kilómetros, lo que lo posiciona como una amenaza directa a gran parte de Europa y a la costa oeste de Estados Unidos.

 El Oreshnik también incorpora tecnología avanzada de reentrada múltiple, es decir, puede transportar varias ojivas que se separan en vuelo para atacar objetivos de manera independiente. Según el experto militar ruso Anatoly Matviychuk, el misil podría transportar entre seis y ocho ojivas, ya sean nucleares o convencionales. Yuri Podolyaka, un bloguero prorruso nacido en Ucrania, comentó que esta arma podría estar en servicio activo desde hace algún tiempo.

 La reacción en Ucrania no se hizo esperar

La fuerza aérea ucraniana afirmó que Rusia disparó un misil balístico intercontinental contra Dnipro, aunque el Pentágono desmintió esta afirmación, aclarando que el misil utilizado por Rusia fue una versión modificada del RS-26 Rubezh, un misil balístico intercontinental (ICBM). Aunque el misil lanzado no cumple con el alcance de un ICBM convencional (que se define a partir de los 5.500 km), el ataque es visto como una grave amenaza para Ucrania y una provocación a escala global.

 El presidente ucraniano, Volodimir Zelenskiy, denunció el uso de esta nueva arma como una "escalada clara y grave", llamando a la condena internacional ante la continua intensificación del conflicto por parte de Rusia.

El misil RS-26 y el impacto del Tratado INF

 El Oreshnik sería, por tanto una versión derivada del misil balístico RS-26, que comenzó a desarrollarse en Rusia en 2008. Este misil portátil fue diseñado inicialmente con características que cumplieran las limitaciones del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF), que Estados Unidos y Rusia firmaron en 1987 para restringir el uso de misiles con alcances entre 500 y 5.500 kilómetros.

Sin embargo, en 2019, Estados Unidos se retiró del Tratado INF alegando que Rusia estaba violando los términos del acuerdo, lo que Moscú negó. Con la salida del INF, ambos países han tenido la libertad de desarrollar y desplegar misiles como el RS-26 sin restricciones, generando preocupación en la comunidad internacional sobre el potencial de una nueva carrera armamentista.

La amenaza de un conflicto global

 Con el lanzamiento del misil "Oreshnik" y la advertencia de Putin sobre la expansión del conflicto, el mundo observa con preocupación una escalada que podría extenderse más allá de las fronteras de Ucrania. La tecnología avanzada de este nuevo misil y la aparente disposición de Rusia a utilizarlo como medida de respuesta a las acciones de Occidente aumentan las tensiones y el riesgo de una confrontación más amplia, llegando incluso a una gran guerra global. La primera de un mundo hiperconectado y en pleno desarrollo de tecnologías como la IA (inteligencia artificial)


Fuente: larazon.es


martes, 8 de octubre de 2024

Batalla de Lepanto: entre la vergüenza francesa y la gloria española

 Parafraseando a san Jerónimo, podríamos decir que, a mediados del siglo XV, “el mundo se despertó musulmán”. En efecto, el gigante dormido del Islam se levantó en el terrible Imperio Otomano, que comenzó a devastar África, Asia y Europa Central, llegando hasta las puertas mismas de Occidente. El avance fue tan rápido e inesperado que ni los papas ni los reyes cristianos reaccionaron contra el enemigo común, como antaño lo habían hecho en las Cruzadas.

 En 1453, Mohamed II se apoderó de la capital del cristiano Imperio Romano de Oriente, Constantinopla, transformando la basílica de Santa Sofía en gran Mezquita (lo que volvió a hacer Erdogan el año pasado). Diez años después caían Bulgaria, Serbia, Belgrado y Croacia. Al mismo tiempo, la ola turca avanzó sobre Grecia, asegurándose la isla de Eubea, Atenas y todo el Peloponeso. No tardaron en cruzar el Adriático y desembarcar en la ciudad italiana de Otranto, destruyéndola y masacrando a toda la población en 1481.

Imperio otomano en verde y el imperio español en rojo.

 A su vez, los otomanos conquistaron a los mamelucos de Egipto (1517), adueñándose de Túnez y Argel, y haciendo que los “moderados” se volviesen más fanáticos que antes. Así avanzaron sobre Palestina y Arabia, y proclamaron en La Meca a Selim, como único sultán del imperio.

 Dos años después atacaron el corazón de Europa Central: Belgrado, que luego de varios intentos, cayó bajo el poder mahometano. Lo mismo pasó en la isla de Rodas, a pesar de la heroica resistencia de los Caballeros de San Juan. Para 1526 los tenemos instalados en Budapest, previo asesinato del rey Luis de Hungría. Rumania, Albania y la Calabria italiana fueron arrasadas, hasta que les llegó el turno a los franceses de Niza y Toulón. Le siguieron las islas mediterráneas de Córcega, Elba y Menorca. El broche de oro fue Chipre, bastión católico desde la época de las Cruzadas, que capituló en 1570 con una espantosa matanza. Tampoco se salvó el Adriático, desde Corfú hasta Venecia se multiplicaron las incursiones islamitas y comenzó a peligrar la misma Roma.

 En poco más de un siglo, la Cristiandad había quedado reducida a “un cantón de Europa”, como dice el historiador Jean Dumont, sin que nadie pudiese detener la embestida turca; las ciudades conquistadas quedaban bajo dependencia directa del Sultán.

 Para peor, con los cristianos capturados, los otomanos crearon dos inmensos campos de concentración y tráfico de esclavos en Túnez y en Argel, donde se llegó a tener más de un millón de cautivos. En aquella época, los prisioneros eran obligados a remar como galeotes bajo las órdenes del Sultán; cuando su cuerpo extenuado no respondía más, una cimitarra les cortaba la cabeza y sus despojos eran arrojados al mar. Otros cautivos de mayor categoría se convertían en preciados rehenes del chantaje turco, pidiendo por su liberación exorbitantes sumas de dinero o vendiéndolos como esclavos a otros cofrades. Tal fue el caso del pobre Cervantes, cautivo en Argel, vendido luego a un renegado que lo maltrató con trabajos forzados y reclusión, hasta que otros cristianos pagaron su rescate.


Doble vergüenza

 Ahora bien, el avance del Islam no hubiera ocurrido, sin la fundamental colaboración proporcionada nada menos que por un reino católico, Francia. Como bien lo denuncia y prueba el mencionado Jean Dumont en su magnífico libro de Lepanto, la historia oculta. En efecto, la información, el material bélico, los barcos y hasta el dinero para financiar la flota enemiga durante el avance fueron suministrados en gran parte por Francisco I, Enrique II y Carlos IX sucesivamente. Estos monarcas se convirtieron en cómplices y protagonistas de la expansión turca. Veamos algunas de sus perlitas…

 Desde que Carlos V fue elegido cabeza del Sacro Imperio, Francisco I, decepcionado, comenzó a desarrollar una política anti-española, y por lo tanto, anti-católica, llevando a la Hija Mayor de la Iglesia a tocar fondo, al traicionar de raíz su vocación primordial. Por empezar, a partir de 1520, el rey francés alentó cuanta sublevación mora se produjo en suelo español, pasando luego a mayores, con el establecimiento de una alianza ofensiva entre Francia y el Islam, contra la Cristiandad.

 Apoyando la rápida conquista del sultán Solimán en Europa, Francisco I se convirtió en su aliado principal, con el único objetivo de jugarle una mala pasada a su rival Carlos V, emperador de la casa de Austria. Su ceguera quedó en evidencia cuando hasta los mismos príncipes luteranos condenaron la traición francesa y auxiliaron a los españoles en defensa de Viena, salvando así la capital asediada de las garras otomanas. No obstante, los alemanes no vacilarán luego en unirse al Islam contra el catolicismo.

El rey de Francia Francisco I se alía con el turco Solimán el Magnífico.

 En 1535, Carlos V organizó una cruzada para rescatar a los cautivos de Túnez, plaza fuerte de Barbarroja, almirante de Solimán. Al llamado del emperador concurrieron los ejércitos pontificios, el rey de Portugal, los Caballeros de Malta y hasta ¡Francisco I dio su palabra! Aunque ni bien recibió la confidencia, envió un agente secreto al almirante berberisco para revelar el plan católico. Con todo, y pese a su traición, la incursión tuvo éxito y más de 20.000 cristianos fueron liberados.  

 Lamentablemente, no solo el poder político, sino también el eclesiástico estuvo comprometido a favor del Islam. Los turcos consiguieron la complicidad de algunos obispos galicanos, como fue el conocido caso de Mons. Pellicier de Montpellier, quien se desvivió por complacer al Sultán. Así, mientras Carlos V planeaba una nueva irrupción en Argel para liberar más cautivos, “los agentes secretos de Francisco I -especialmente el obispo Pellicier- mantuvieron informado a Barbarroja de los movimientos de la flota española”, nos revela Dumont. Así, el ataque fracasó y los cristianos debieron continuar sufriendo su calvario gracias a un prelado seudo-católico que, si bien había sido destituido por Roma, se mantenía en sus trece con apoyo del monarca.


El Pachá a las órdenes francesas

 Como si esto fuera poco, en 1543 Solimán escribía a su amigo Francisco I: “Te he concedido mi temible flota, equipada con todo lo necesario. He ordenado a Barbarroja, mi ‘Kapudán Pachá’ (almirante en jefe) que escuche tus instrucciones” (Sic!). Ahí lo tenemos… ¡el rey de Francia convertido en comandante de la flota islámica! En efecto, bajo sus órdenes, Barbarroja arrasó la costa siciliana y luego se dirigió a Marsella, donde su tropa fue agasajada con regalos. El Pachá turco recibió una espada de honor en nombre del rey, de la que más tarde se sirvió para degollar cristianos de Niza.

 Más aún, Francisco I concedió a la escuadra islamita, el puerto militar de Toulón como refugio para pasar el invierno, haciendo expulsar manu militari a gran parte de la población cristiana con el fin de dar “acogida” a 30.000 “huéspedes” musulmanes. Desde allí, Barbarroja aumentó sus saqueos en la costa mediterránea con el guiño del rey francés.

 Cuando la situación se volvió escandalosa y las protestas francesas se tornaron violentas en el mismo puerto, Francisco I, asustado, se vio obligado a comprar la retirada de Barbarroja y los suyos. No le fue nada fácil, ya que el Pachá era un especialista en chantaje y puso un alto precio a su partida: 800.000 escudos de oro (suma que sobrepasaba el valor de Toulón). El rey terminó, prisionero en su propia trampa, acabó desembolsando hasta el último escudo. Días después, la escuadra turco-franca, se retiró devastando a su paso las costas de Nápoles, Sicilia, Calabria y Cerdeña, al abrigo de galeras flordelisadas cargadas de cristianos cautivos. Cuando llegaron a Constantinopla, Solimán los recibió como verdaderos héroes.

 Para la Europa cristiana, la alianza franco-islamita fue un escándalo mayúsculo. En una declaración oficial, los protestantes de la Dieta de Spira, expresaron su rechazo visceral: “El rey de Francia es tan enemigo de la Cristiandad como los propios turcos”. Y hasta Enrique VIII se solidarizó con Carlos V, renovando viejas alianzas.

 Luego de la muerte del rey francés, Enrique II continuó con la política traidora de su padre, entregando en 1552 material bélico a los berberiscos de Argel, con el fin de realizar operaciones navales conjuntas contra Nápoles. La intención galicana del nuevo monarca era impedir el Concilio de Trento, cuya participación ya había prohibido a los obispos franceses. Sin embargo, la realidad se le impuso y, asustado por el desastre de sus tropas en San Quintín[2], el rey recapacitó dejando atrás su alianza con los turcos. No obstante, el daño ya estaba hecho.

 Con la asunción de Carlos IX en 1568, los hugonotes antiromanos volvieron al poder y con ellos la nefasta política pro-islam. En este marco, fue enviado a Constantinopla el obispo de Dax, Mons. Noailles, para tratar con el sultán Selim II, quien llegó a firmar un acuerdo franco-turco para atacar el alma de la Cristiandad: Roma. Aunque la ofensiva no llegó a consumarse, el rey francés se dio el gusto de humillar a San Pío V, enviándole como embajador al traidor Noailles, a pesar de haber sido desposeído de su investidura y declarado “herético notorio” por el Santo Padre.

   Como bien apunta Dumont, “el turquismo y el galicanismo siempre fueron consustanciales” en su odio contra la Cristiandad cristalizado en el contubernio de Francia y el Islam, con la complicidad de algunos príncipes protestantes.


La Liga Católica

 Mientras tanto en Occidente se preparaba “el ejército de los santos y la nube de las oraciones…”, como dice bellamente Braudel. San Pío V había hecho un llamamiento a la cruzada en 1570 para formar una Liga Santa contra el turco.

 Ante todo, el Papa dirigió una súplica in extremis al rey de España, Felipe II: “De ti en primer lugar, muy querido hijo de Cristo, imploramos la ayuda y el auxilio. Tu Madre, la Santa Iglesia, se postra ante ti gimiendo y llorando”. El monarca, con una cosmovisión verdaderamente “católica”, más aun si tenemos en cuenta que no había terminado de sofocar las revueltas moriscas de Granada, escribió sin dudar: “Los intereses de la Iglesia están por encima de los míos. He decidido emplearme en hacer realidad la alianza que deseáis, dando instrucciones para que se trabaje en ello. ¡Que el Señor guarde a Vuestra Santidad y haga crecer la prosperidad de la Iglesia Católica!”.

 De manera similar respondieron los venecianos y la soberana Orden de Malta, expertos en combates navales. Apoyo menor dio el Duque de Saboya y del Piamonte, como también Génova, Mantua, Luca, Toscana, Ferrara, Cerdeña, Milán y Sicilia… pequeños reinos y ducados que habían sufrido las acechanzas sarracenas y que decidieron sumarse hasta formar ¡una Italia! Desde el punto de vista político y nacional, la alianza de italianos y españoles contra el Islam, fue una novedad absoluta y de muchísima importancia.

 La unión hizo la fuerza, formándose una invencible “trilateral católica” financiada principalmente por España, seguida de Venecia y el resto por los Estados Pontificios.

 Así, el 25 de mayo de 1571, el Santo Padre proclamaba solemnemente la cruzada desde la Basílica de San Pedro… sin la presencia de Francia en la Liga Santa ¡Vergüenza histórica! Más aún si tenemos en cuenta que, cuando san Pío V había enviado al cardenal Alexandrini para pedirle a Carlos IX su participación, el rey se dio el gusto de rechazar la oferta en “virtud de los tratados y alianzas de comercio con los turcos que acaba de renovar” (Sic!). Una vez más, la Hija Mayor de la Iglesia renegaba de su Madre… y del “Señor de la Historia”, que le daba otra oportunidad para que inscribiese una nueva gesta en el Libro de la Vida.

 En el Juicio de las Naciones se le pedirá cuenta. Mientras tanto, la monarquía pagó con su sangre y la de su pueblo, que incluso actualmente debe resignarse a que los mismos puertos facilitados entonces a la flota turca, como Marsella, Niza y Toulón…, se hayan vuelto los principales bastiones musulmanes, con barrios fuera de la ley, donde ni la policía consigue entrar.

Cuyo nombre era Juan…

 Teniendo en cuenta la participación de dinero, hombres y barcos, el mando general correspondía a los españoles; Felipe II propuso a su hermanastro, Don Juan de Austria, hijo natural de Carlos V, de tan solo 26 años. Un joven apuesto con gran liderazgo, que ya había provocado serias derrotas a los turcos; además de contar con las cualidades necesarias para el cargo: “piadoso, apasionado, valiente y seductor y de gran capacidad diplomática y militar”. Por su parte los genoveses y venecianos contaban con almirantes de muchísima mayor experiencia y carrera militar. Y como San Pío V había convocado a la Cruzada, a él correspondía zanjar la delicada cuestión, que no parecía ser tan evidente. El tiempo apremiaba y, mientras se asesoraba, el Papa no dejó de rezar suplicando al cielo una señal que lo ayudase en la elección correcta.

Don Juan de Austria por Alonso Sánchez Coello (1567)

Un día, al finalizar la Misa, tuvo una inspiración divina mientras recitaba en silencio el último Evangelio: “Hubo un hombre, enviado de Dios, cuyo nombre era Juan…” Por unos instantes no pudo continuar, el tiempo quedó suspendido, hasta que retomó la lectura con una leve sonrisa. El versículo le había iluminado su inteligencia confirmándole al príncipe Juan como Generalísimo de la Santa Liga.

 Al arsenal de Sevilla se le encargó la construcción de gran parte de la flota y del equipamiento de la Galera Real para el príncipe español: un enorme navío de 50 metros de largo con 300 remeros, rematado por un Hércules gigantesco en la proa y una estatua de la Gloriosa Virgen María en la popa. Allí debían embarcarse los retoños de la nobleza andaluza, los famosos “infantes”, como el joven Miguel de Cervantes Saavedra, de 24 años.

 Desafiando el mal tiempo, la Nave Capitana zarpó con sus galeras hacia el puerto de Mesina para reagrupar fuerzas. Sin perder tiempo, el Generalísimo logró organizar y unificar la gran flota cristiana bajo su único mando. En total 80.000 hombres, de los cuales 50.000 eran marineros y 30.000 soldados de infantería. Considerando el peligro que para una armada compuesta de diferentes reinos y ducados, representaba la multiplicidad de capitanas, que al primer desacuerdo podrían abandonar la flota; Don Juan decidió unificarlos en escuadras comunes, donde todas las fuerzas estaban mezcladas y cada uno quedaba al servicio del conjunto. Esta integración de aliados fue una extraordinaria novedad que evitó iniciativas divergentes en momentos inoportunos, dando a la armada católica una homogeneidad y solidez excepcional.

Réplica de la Nave capitana en el Museo Marítimo de Barcelona.

 La fuerza principal de la Liga era la escuadra española, con 164 barcos frente a los 134 de Venecia y los 18 del Papa -comprendidos navíos ligeros, fragatas, bergantines y otros-, aunque lo que realmente contaba eran las 208 galeras y 6 grandes galeazas con cañones bien pesados. Toda la artillería fue llevada al frente y en forma masiva. Para aumentar la potencia de fuego en las otras galeras, el Generalísimo hizo aserrar sus altos espolones, permitiendo un tiro directo y frontal, en lugar del curvo habitual. También mandó reforzar las batayolas de las galeras con paneles de madera, detrás de los cuales, los combatientes podrán protegerse de la nube de flechas envenenadas que lanzaban los turcos. No olvidemos que un arco podía tirar más de 30 flechas mientras se cargaba apenas un tiro de arcabuz.

 Así partieron las cinco escuadras con La Real en el centro; el genovés Juan Andrea Doria en el ala derecha[3] y el almirante Barbarigo a la izquierda; en segundo puesto, Marco Antonio Colonna, general de la escuadra pontificia. Y atrás, bien escondida, se reservó el non plus ultra de la flota al mando de Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, “relámpago de la guerra, jamás vencido”, como lo llama Cervantes.

Con este signo vencerás…

 En Nápoles, el príncipe español recibió solemnemente el bastón de mando supremo y un inmenso estandarte de Jesús Crucificado con la inscripción constantiniana: In hoc signo vinces, bendecido por San Pío V. Al entregárselo, el cardenal repitió en latín, español y veneciano, lo que resumía el espíritu de la cruzada: “¡Toma, príncipe afortunado, la enseña del Verbo verdadero hecho Hombre! ¡Toma la imagen viva de la Santa Fe de la que, en esta empresa, tú eres el defensor! ¡Que ella te dé la victoria sobre el enemigo impío y que, por mediación de tu mano, sea abatido el soberbio!”. En cuanto se desplegó al viento el lábaro, Don Juan fue el primero en caer de rodillas, siguiéndole toda la tropa que al unísono respondió: ¡Amén!                 

Reproducción del estandarte y pendón original que blandeó en la nave capitana (Museo de la Santa Cruz, Toledo)

 Luego de ayunar tres días, confesarse y comulgar, el Generalísimo se preparó para embarcar en paz con Dios y con su alma; su piadoso ejemplo fue imitado por miles de marineros y soldados. Como si la coraza espiritual fuera insuficiente, Don Juan ató a su cuello un pequeño relicario que el Santo Padre le había obsequiado con un fragmento de la Vera Crux. Y en la punta del gran mástil de La Real hizo adosar el crucifijo milagroso que le había ofrecido su querido preceptor, Luis de Quijado.

Juan de Austria recibe de rodillas el estandarte (Fresco en Iglesia de la Visitación, Ain Karim)

 Antes de partir, el nuncio papal impartió la bendición con indulgencia plenaria para aquellos que muriesen en combate. Cada galera fue provista con un capellán -jesuita, franciscano o capuchino- que sin cesar llamaban a la oración y al arrepentimiento. Don Juan pasó una última revista a sus tropas, mientras distribuía medallas, escapularios y rosarios, diciendo: “Habéis venido aquí por voluntad de Dios, ¡Poned vuestra esperanza en el Dios de los Ejércitos!”

 Finalmente, el 16 de septiembre, zarparon en busca de la armada otomana. Durante tres semanas de mal tiempo, enviaron exploradores y pequeñas expediciones sin resultado… Hasta que el 3 de octubre un marino divisó la flota enemiga fondeada a la entrada del estrecho y profundo golfo de Lepanto[4], que separa el Peloponeso de la Grecia continental.

En rojo el itinerario de la flota católica hasta encontrar a los turcos en el Golfo de Lepanto (Patras)

Cara a cara

 Al amanecer del domingo 7 de octubre de 1571, la armada cristiana se dirigió a la batalla bajo pésimas condiciones. A causa del viento en contra y de la estrechez del canal, la flota se desunió en la entrada, necesitando tres horas para alinearse nuevamente, mientras los turcos intentaban rodearlos con sus galeras más rápidas y ligeras, impulsadas por el viento a su favor.    

 La Sultana, nave capitana comandada por Alí Pachá, estaba secundaba por otra galera con músicos, médicos, astrólogos y hasta sus dos hijos menores. Pues los musulmanes estaban tan seguros de la victoria, que festejaban por adelantado al compás del pífano y del tamboril. Parecía evidente… contaban con 120.000 combatientes y remeros, una poderosísima artillería y 230 galeras, sin contar buques de carga. En total más de ¡400 barcos! La flota más grande que hasta el momento se había visto en el Mediterráneo. Los números hablaban por sí solos: 56 galeras de Shuluk contra 53 de Barbarigo, 96 de Alí contra 62 de Don Juan; 94 de Uluj Alí contra 50 de Doria.

Pintura de Fernando Bertelli (1572)

 No obstante, la falta de unidad moral les jugaba en contra. Los jefes musulmanes apenas si estaban yuxtapuestos bajo un mando común, y su falta de cohesión también se advirtió desde el comienzo, cuando varios capitanes mudaron de parecer y se separaron de Pachá. La endeble situación, se vio agravada por el carácter opresivo del Islam, el mismo Alí se vanagloriaba de contar: “con tantos esclavos como soldados”. Es decir, una flota sometida bajo el látigo y la cimitarra. Esos esclavos eran antiguos niños raptados, a quienes agregaron como remeros un gran número de cristianos capturaros a último momento en las costas del Peloponeso.


Non plus ultra…

 Recuperando su formación inicial en cruz, las galeras cristianas lograron bloquear la abertura del embudo y encerrar al adversario en su propia guarida del golfo. Así, desplegadas en línea de batalla, cortaron la salida al mar, forzando al enemigo a una guerra de sitio, casi inmóvil, en la que los cañones, arcabuces y defensas españolas, fueron inclinando la balanza.

 Pronto la artillería pesada de las galeazas envió a pique a media docena de galeras turcas. Alí Pachá quedó impávido, no salía todavía del golpe cuando una nueva dificultad se presentó: el viento cambió repentinamente de dirección soplando del lado cristiano. Como consecuencia, el espeso y oscuro humo de los cañones, terminó cegando la visión completa de sus tiradores.

 Luego de una derrota parcial de la escuadra de Doria, La Sultana arremetió su espolón contra La Real, empotrándose hasta la cuarta fila de remos. La situación se volvió dificilísima para los cristianos en una lucha cuerpo a cuerpo. Espada en mano, Don Juan debió entrar en combate, siendo herido levemente. Fue en ese momento límite, cuando apareció la reserva, el non plus ultra con las banderas desplegadas de la Inmaculada Concepción, dando la victoria definitiva.

 Ni bien los españoles se apoderaron de La Sultana, hicieron izar en el mástil el estandarte de la Santa Liga, arriando el del profeta. Para Alí Pachá fue el fin, algunos dicen que se suicidó, otros que murió en combate. La galera de los músicos con sus hijos fue capturada, la escuadra de Uluj Alí huyó despavorida con 50 galeras, pero el Marqués de Santa Cruz y Doria se lanzaron a su persecución, logrando hundirle la mitad de los barcos.

 La victoria cristiana fue aplastante: de las 230 galeras turcas, solo 30 volvieron a Constantinopla, 155 fueron capturadas y el resto quedó hundido bajo las aguas. Unos 30.000 musulmanes murieron en combate y 5.000 terminaron prisioneros. Mientras que 15.000 galeotes cristianos fueron liberados, en medio de una alegría inimaginable.

 Don Juan por su parte, debió lamentar la pérdida de 15 galeras, 8.000 caídos y más de 21.000 heridos que llevaron orgullosos la cicatriz de su victoria. Tal fue el caso del autor del Quijote de la Mancha, conocido también como “el manco de Lepanto” por haber quedado inmovilizado de brazo, mientras 40 compañeros y el propio capitán de su galera, perdieron la vida. El sacrificio heroico de tantos había valido la pena. El mar, enrojecido de sangre, era de nuevo ¡cristiano!


Non nobis… 

 Terminemos con unas palabras para quien fuera el alma de la cruzada: San Pío V. Un hijo de pobres -su familia había sido saqueada por las incursiones islámicas-, convertido luego en dominico. Viajaba siempre de a pie con sus alforjas al hombro y ya siendo Papa, continuó con la costumbre. Durante la preparación y el desarrollo de la batalla hizo doblegar los rezos con las Cuarenta Horas, multiplicando procesiones presididas por él, donde siempre se lo vio descalzo. Como buen hijo de Santo Domingo, no dejó de desgranar su Rosario, popularizándolo entre los cristianos de Roma y del mundo entero.

 Gracias a la familiaridad que tenía con el mundo sobrenatural, fue favorecido por una visión milagrosa de la victoria en el mismo instante en que se daba en Lepanto ¡A unos 1.000 km. del Vaticano! Aquel 7 de octubre, mientras examinaba unas cuentas con varios prelados: “De repente, -cuanta su tesorero Busotti- como movido por un impulso invencible, se levantó, se acercó a una ventana, la abrió y miró hacia el Oriente… quedándose en contemplación. Después se volvió hacia sus visitantes y, con los ojos todavía brillantes por el éxtasis, dijo: ‘No nos ocupemos más de estos negocios, vayamos a dar gracias a Dios. La armada cristiana acaba de conseguir la victoria’”. Despidiéndolos rápido, se dirigió a su oratorio privado para sumirse en profunda acción de gracias en medio de una emoción indescriptible.

San Pio V y la visión de la Victoria. Basílica de Maria Auxiliadora, Turín.

Diecisiete días después, el 24 de octubre, un correo nocturno llegó a Roma, enviado por el dogo de Venecia, uno de los primeros en recibir la buena nueva. Como bello símbolo del anuncio, el mensajero desembarcó de la galera Arcángel Gabriel. Y a pesar de la hora inoportuna, se lo condujo ante el Papa para confirmar en la tierra lo que el cielo ya le había adelantado.

 De inmediato el Santo Padre ordenó despertar a todos los huéspedes del Vaticano para convocarlos en la capilla a fin de glorificar a Dios: “El señor ha escuchado la súplica de los humildes y no ha desdeñado su petición. ¡Qué estos hechos sean escritos para la posteridad y que los pueblos que han de venir alaben al Señor!”, exclamó mirando a lo alto. Al día siguiente, Roma despertó con alegría al repique de todas las campanadas, mientras se entonaban los Te Deum.

 Fiel al Rosario, San Pío V atribuyó el éxito de Lepanto a la intercesión de la Virgen María, añadiendo a las letanías lauretanas otra invocación: Auxilium Christianorum, ora pro nobis! Además, estableció, el 7 de octubre como fiesta en honor de Nuestra Señora de la Victoria que luego se extendió a toda la Iglesia con el nombre de Nuestra Señora del Santo Rosario, quedando así para la posteridad.

 A su vez, los cristianos en medio de la batalla también habían interpretado el repentino cambio del viento como un hecho sobrenatural, un guiño milagroso del Cielo a su favor, dado por el rezo del Rosario. Fue por ello que el Senado de Venecia hizo grabar en la famosa pintura de Lepanto encargada para el salón de sesiones: “Non virtus, non arma, non duces, sed Maria Rosarii victores nos fecit”, “No fue el valor, ni las armas, ni los jefes, sino María del Rosario la que nos hizo victoriosos”.

San Pio V y la visión de la Victoria. Basílica de Maria Auxiliadora, Turín

 Santo Cristo de Lepanto que presidió la Nave Capitana. (Catedral de Barcelona). Se dice que en plena batalla, esquivó una bala de cañón y a eso se debe la inclinación de su cuerpo.

La gloria

 Comenta el historiador Braudel “Esta victoria aparece como el fin de una miseria, el fin de un verdadero complejo de inferioridad de la Cristiandad y de una primacía turca (…) El peso inmediato de la jornada, fue enorme”. Las fiestas en acción de gracias se sucedieron incesantemente por doquier, ya que “La Cristiandad no cabía en sí de gozo”.

Tumba de Don Juan de Austria en el Escorial, muerto a los 33 años. Con la inscripción en mármol: “Fuit homo missus a Deo, cui nomen erat Joannes” (Jn, I, 6)

 Por su parte, Jean Dumont hace un sentido y vergonzoso mea culpa de su patria: “A nosotros los franceses, nos queda el dolor por no haber participado, como estado, en este salvataje glorioso de la Cristiandad. E incluso por haber hecho todo lo posible -nuestros reyes, políticos y obispos-, para impedirlo”.

 Para España, Venecia y la Iglesia, Lepanto fue la gloria. El Mediterráneo volvió a recuperar la paz y tranquilidad por un largo tiempo. La flota turca dejó de ser una fuerza de asalto y conquista, y quedó a la defensiva. Los otomanos de Constantinopla entraron en pánico, incluso se temió la llegada de la armada española a las puertas de la capital turca.

 En fin, habría mucho más para decir, pero terminemos con la lección que un 7 de octubre nos dejó san Pío X, al afirmar rotundamente: “Denme un ejército que rece el Rosario y vencerá al mundo”. Hoy más que nunca, desde las costas francesas, necesitamos de “un ejército de santos y una nube de oraciones…” que salven por una segunda vez lo poco que queda de Cristiandad. 


Fuente: quenotelacuenten.org

sábado, 10 de agosto de 2024

La sombra de Putin en Argentina: el dossier secreto de los espías ilegales que operaron en el país y el temor a una infiltración masiva

"Buenas noches”. El saludo en español de Vladimir Putin a dos niños de 9 y 11 años nacidos en Buenos Aires que llegaron a Moscú con sus padres, los espías Artiom Dultsev y Anna Dultseva, expuso mucho más que una escena de ficción. Confirmó la actuación de una red global de inteligencia que tiene a la Argentina como eslabón de una larga cadena, forjada por complicidades, dinero negro y falta de controles. Una maraña de agentes ilegales que tienen vidas “normales” para actuar sin que suenen alarmas. Y que se aprovechan de las oportunidades que ofrecen países como el nuestro, que firmó en 2009, durante el gobierno de Cristina Kirchner, un acuerdo para viajar sin visa y que pese a todas las sospechas sigue vigente. Un dossier secreto al que accedió Infobae revela lo que hizo el matrimonio en los largos años que vivieron en el barrio porteño de Belgrano y expone un modus operandi siniestro.

Para entender este ambiente opaco y complejo puede ser útil mirar con detenimiento el árbol, que representan los Dultsev, y también observar con atención el bosque, que representa la ola de ciudadanos de origen ruso que llegan incesantemente a la Argentina, con especial intensidad después de febrero de 2022. En esa fecha, Putin decidió invadir Ucrania y detonó una guerra contra Occidente que todavía sigue acumulando muertos. Es una marea que continúa ahora. Sobre todo ahora.


Putin escolta a Anna Dultseva, que llega de la mano de su hija de 11 años. Detrás, su esposo, Artiom Dultsev y su hijo de 9. Vivieron durante más de 10 años. Todos acompañados por el autócrata Vladimir Putin.

Hay datos oficiales de Migraciones que le ponen números a este tema, causas judiciales que avanzan a veces a ningún lado, y un alerta creciente en dispositivos de seguridad y de inteligencia por la presencia de agentes rusos que pueden estar actuando en la Argentina sin control. Es más peligroso el contexto, porque con Javier Milei en el poder y su alineamiento sin cortapisas con Estados Unidos, el país dejó de ser un gobierno amigo o neutral para los intereses geopolíticos de Moscú. Lejos quedaron los tiempos en que Alberto Fernández le ofrecía a Putin que Argentina fuera “la puerta de entrada de Rusia a América Latina”.


Hubo esta semana una llamada de atención que sorprendió por su contundencia: “Rusia se ha caracterizado por enviar espías a la Argentina para prepararlos, darles identidad y después mandarlos a distintos lugares del mundo. Los que acaba de recibir Putin son dos espías que vinieron a la Argentina, tuvieron hijos en Argentina, obtuvieron documentación argentina en función de sus hijos -pasaportes argentinos- y con eso entraron a países cercanos para conseguir información y datos importantes para ellos. No fuimos capaces de detectarlos, porque son situaciones que encuentran a la Argentina casi inerme”, dijo en televisión el jefe de Gabinete, Guillermo Francos.


Para este informe, Infobae consultó con funcionarios de las principales áreas involucradas: desde la inteligencia, la defensa, la seguridad, la diplomacia y el ámbito judicial. En reserva, hubo una coincidencia en advertir la gravedad de la situación y el temor a una infiltración masiva de elementos que pueden representar una seria amenaza a los intereses permanentes de la República Argentina.


Para tomar dimensión del “bosque”, es clave informar que en los últimos cinco años y medio, a la Argentina ingresaron más de 111 mil personas con nacionalidad rusa. La inmensa mayoría por razones de turismo. Lo notable, es que a partir de 2022 -que coincide con el inicio de la invasión a Ucrania- se dispararon las entradas de ciudadanos de ese país, ya que de 2.012 que se registraron en 2021, se pasó a 17.729 en 2022 y el año pasado tocó el récord de 37.678. Pero no termina allí: en los primeros siete meses de este año ya ingresaron al país 21.946 personas. Un extraño y sospechoso boom turístico.


"No hay que confundirse. Argentina favorece esta oleada porque tiene el convenio de 2009 que permite ingresos sin visa. Es un destino fácil, que cualquier ruso puede utilizar si quiere irse. Pero los ingresos que representan más peligro no son los que pasan por Migraciones con el pasaporte ruso. Los más peligrosos son aquellos que entran con pasaportes de los países de la ex Unión Soviética o que formaron parte del Pacto de Varsovia, como pueden ser de Kazajistán o Albania”, explicó a Infobae una de las fuentes consultadas que pidieron mantener la identidad en reserva.


Es una aclaración pertinente porque, de hecho, los dos espías que fueron recibidos por Putin con una guardia de honor en el aeropuerto gubernamental moscovita de Vnukovo habían ingresado al país con pasaportes de México y de Austria, y con otras identidades que nada tenían que ver con Rusia: ella se hacía llamar María Rosa Mayer Muños, nacida supuestamente en Grecia; y él Ludwig Gish, nacido en teoría en Keetmanshoop, Namibia.


Pero antes de posar la atención en los árboles de los agentes ilegales, es importante seguir con el “bosque”. Según los datos de la Dirección Nacional de Migraciones, entre 2020 y 2024 (a julio), también hubo un fuerte salto en la cantidad de trámites para solicitar radicaciones de rusos. En la categoría de radicaciones permanentes, en 2020 fueron apenas 78, el año siguiente 91, en el 2022 pegó un salto a 937, y como ocurrió en los ingresos, en 2023 se dio un aumento exponencial de 3.809 solicitudes. Es una tendencia que no cesó en estos primeros siete meses del año: ya hubo 1.644.


En las radicaciones temporarias hay un recorrido similar: en 2020 hubo sólo 32 pedidos, luego 30, posteriormente 740 y, el año pasado ocurrió un aumento impresionante de 3.042 trámites iniciados. Y entre enero y julio de 2024, ya se cursaron 1.053 pedidos. Más allá de que las solicitudes de residencia transitoria fueron mucho menores (apenas 456 en los últimos cuatro años y medio), el informe de la Dirección Nacional de Migraciones confirma que en este período hubo casi 12 mil pedidos de radicación. El más alto, fuera de los pedidos de países vecinos.


Dentro del fuero federal Civil y Comercial se tramitan pedidos para acceder a la ciudadanía argentina. Como reflejan los datos de Migraciones, en este último tiempo hubo una explosión de pedidos de nacionalidad. Fuentes de extensa trayectoria admitieron que se registró en la actualidad un pico que hace recordar al que se dio frente a la caída del Muro de Berlín y el inevitable derrumbe de la Unión Soviética que le sobrevino.


De acuerdo con calificadas fuentes judiciales, lo “habitual” es que primero se obtenga una residencia temporaria, que a veces se gestionan desde Rusia u otro país, y otras al llegar a la Argentina. Ese trámite permite tener DNI pero no pasaporte. “Cuando se necesita un pasaporte, se requiere gestionar una nacionalidad. Argentina tiene una ley muy antigua de hace 150 años, que casi no tuvo modificaciones y que establece un régimen permisivo. Para tener una sentencia se necesita tener residencia permanente de dos años consecutivos y continuos en el país o casarse o tener aquí un hijo”, explicó la misma fuente.


El año pasado el tema tuvo amplia difusión en los medios por los casos de embarazadas provenientes de Rusia que llegaban a pocas semanas de la fecha de parto, con el objetivo de dar a luz y obtener el documento argentino para el recién nacido y, por consiguiente, para la madre. El tema fue abordado por el periodista Omar Lavieri en Infobae con especial foco en una investigación de una organización, ArgentinaFamily, que cobraban tarifas de hasta 15 mil dólares.


“Venían chicas rusas embarazadas en la semana 35 a 36 con visa de turista, nacía su hijo, se le otorgaba la nacionalidad argentina porque nacía en territorio argentino y después sus padres conseguían, vía excepción, la ciudadanía argentina y el pasaporte, que es el verdadero objetivo de todas estas maniobras”, explicó la fuente judicial consultada por Infobae para esta nota. El mismo informante reconoció que es una práctica que “pone en riesgo la calidad del pasaporte argentino, que hasta ahora es reconocida en el mundo entero”.


La historia de los espías


Artiom Dultsev y Anna Dultseva, que durante 10 años se hicieron llamar Ludwig Gish y María Rosa Mayer, son los espías rusos de Vladimir Putin que fueron liberados el 1 de agosto tras un canje de prisioneros entre Rusia y las potencias occidentales. Ellos contaron cómo fue su vida bajo una identidad falsa, que escondieron a sus hijos y llegaron a olvidar hasta su propia lengua materna. Los agentes ilegales, que fueron enviados a Buenos Aires por el régimen autocrático de Putin, hablaron con la prensa y dieron una versión edulcorada de su vida como agentes secretos. Sin embargo, detrás de esa narrativa romántica hay un mundo donde se diluye la frontera entre la vida, la muerte, la legalidad y los crímenes.


Acá empieza la descripción del árbol, que por el detalle y los datos que trascendieron, exponen un modus operandi que se desarrolló en sigilo en Argentina sin que las autoridades nacionales tuvieran eficacia para evitarlo.


infografia:




¿Qué hace un espía? ¿Para qué están en Argentina? ¿Por qué tantos rusos? ¿Qué valor tiene el país para Putin? Son algunas de las preguntas inevitables que surgen de confirmar que los rusos, que durante años vivieron en Argentina, fueron los suficientemente importantes para que, al ser descubiertos y quedar detenidos en Liubliana, la capital de Eslovenia, en diciembre de 2022, el propio autócrata de Moscú se interesara personalmente por ellos.


Según relató el agente repatriado en una entrevista a un medio paraestatal, un enviado de Putin le mandó saludos cuando estaba en la cárcel y le transmitió que no los dejarían solos. El haber formado parte de los ocho liberados en el mayor intercambio de prisioneros desde la Guerra Fría, que concretaron Estados Unidos y Rusia, le puso dimensión a la relevancia de ambos. Un dossier secreto al que accedió Infobae también.


De Rusia a África y Buenos Aires


El primer registro que tiene la Argentina de Artiom Dultsev se remonta al 19 de octubre de 2009. En ese entonces tenía documentos austríacos y se hacía llamar Martin Hausmaninger. Ingresó y salió del país seis veces con ese nombre: vino desde Brasil y se fue; luego a Chile, Uruguay e Italia. Ya para esa época se mostraba en las travesías con una joven de apellido Mayer Muños, tanto en Río de Janeiro, en Cataratas del Iguazú (del lado brasileño) y cruzando a Uruguay vía Buquebús, como así también en Córdoba y Mendoza. Después, su rastro se perdió.


Reapareció varios años después, en su última “operación”: fue el 12 de julio de 2012. Llegó en micro desde Uruguay con el nombre de Ludwig Gisch, nacido en teoría en 1984 en Namibia. Ingresó como ciudadano austríaco y se fue directamente a Viedma, Río Negro. En el Registro Civil local hizo los trámites para naturalizarse, por ser supuestamente hijo de una argentina.


Declaró ante esa repartición que nació en Keetmanshoop, región de Karas, Namibia, y que su madre era Helga Tatschke: presentó una partida de nacimiento que, casualmente, había sido usada previamente para otro trámite. Entre agosto de 2012 y noviembre del mismo año fue declarado argentino por opción. Las sospechas de que algo raro pasó en ese Registro sobran.


El espía ruso consiguió en Argentina DNI, Pasaporte, cuenta bancaria, registro de conducir y salió y volvió del país unas 16 veces.


Desde ese momento, el señor Gisch empezó a tener actividades económicas de menor cuantía y, con documento, consiguió el alta de la AFIP, CUIT, primero con monotributo y luego, en condición de autónomo, con actividad principal en “servicios informáticos”. Esto fue en 2013 y tiempo después creó una empresa de tecnología, de nombre DSM & IT, una fachada para generar una actividad formal, mientras realizaba de manera periódica viajes al exterior. De acuerdo con los datos migratorios, entre 2012 y 2022 realizó 16 viajes, el último a Alemania, antes de ser detenido. También viajó a Brasil, Uruguay y Holanda.


Artiom Dultsev y Anna Dultseva. Ludwig Gish y María Rosa Mayer. Los nombres, las caras y la verdad de los espías recibidos por Putin.

Según el dossier clasificado al que accedió Infobae, se instaló en una fecha cercana en un departamento del barrio porteño de Belgrano, en el piso 9 de O’Higgins 2191. Operó con una cuenta en un banco privado de primera línea de capitales nacionales, pero con movimientos bancarios entre modestos a bajos. De hecho, entre 2021 y 2022 apenas movió 1.500 dólares y 180 mil pesos.

De México al barrio de Belgrano


El 17 de septiembre de 2012, un avión de Aeroméxico trajo a María Rosa Mayer Muños. En realidad, la que bajó en Ezeiza fue Anna Dultseva, pareja de Artiom Dultsev, alias Ludwig Gisch, con fecha de nacimiento improbable, también en 1984 en Atenas, Grecia. Presentó un pasaporte de los Estados Unidos Mexicanos, llevaba el pelo recogido y en su foto aparecía levemente maquillada y con una mueca casi sonriente. A diferencia de su pareja, ella se naturalizó mediante el proceso normal, tras dos años de residencia legal: desde 2015 brindó para los papeles la calle O’Higgins como su vivienda.


Pero esa experiencia argentina de María Rosa Mayer Muños no fue la primera: ya había estado en el país. En 2009, en compañía de Martin Hausmaninger recorrieron el país, Chile, Uruguay, Córdoba, Mendoza, Brasil y más.


Tres años después, cuando vinieron a instalarse de manera permanente, se declaró galerista de arte. Tenía cuentas en las redes Facebook e Instagram de su empresa, a la que denominó Art Gallery 5′14. Esa plataforma era la pantalla que le permitía crear una trayectoria de vida económica, que se construía con muestras y viajes de ida y vuelta. También tuvo cuenta en un banco privado de capitales españoles y en otro de capitales nacionales por donde tuvo un movimiento en 2022, el año de su arresto. Tenía unos 1.000 dólares y 120 mil pesos.


Menos de un año después de haber llegado la pareja, el 14 de junio de 2013, nació Sophie, hija de ambos, y el 5 de agosto de 2015, Daniel, el segundo. Tres semanas después, el 14 de septiembre de 2015, Gish y Mayer Muños se casaron por el Registro Civil de Cabildo al 3000, en la ciudad Autónoma de Buenos Aires. Él declaró como profesión comerciante y ella organizadora de eventos. “Cumplidas las formalidades legales y recibido el consentimiento de los contrayentes, en nombre de la ley los declaré unidos en matrimonio”, estableció el acto oficial a la que tuvo acceso Infobae.


Se había consumado el mismo guión de la famosísima serie The Americans.


El arresto y la liberación


En Argentina, el matrimonio Gish-Rosa Mayer/Dultsev-Dultseva y sus dos hijos vivieron como dos inmigrantes pacíficos. Sin llamar la atención de sus vecinos ni de los chicos que iban a la escuela. Ellos dos, que habían nacido en un famoso hospital comunitario del barrio porteño de Almagro, eran dos alumnos que compartían vida con sus compañeritos sin problemas. Sólo hablaban en español.


Pero así como en el barrio porteño de Belgrano iban forjando una identidad, lentamente iban creando otra en Liubliana. Empezaron a viajar desde 2017, según las crónicas periodísticas. Se instalaron en una fecha imprecisa, pero lo que está confirmado es que en diciembre de 2022 en una casa de 35 de la calle Primožičeva de Črnuče, un barrio de la capital eslovena, fueron arrestados por la Policía local, tras una advertencia de los servicios secretos internacionales.


Al hacerle un allanamiento encontraron en un escondite al menos 500 mil dólares en efectivo. Creen que ellos eran los proveedores de dinero a una red de espías mucho más grande y peligrosa que está actuando, en medio de la guerra de Putin contra la OTAN en varios países de Europa.


La fecha de la caída le da sentido a todo el recorrido previo de la pareja de espías. Es que en abril de ese año Eslovenia -que integra la Unión Europea y de la OTAN- expulsó a 33 rusos que trabajaban en la embajada del país en Liubliana, al igual que hicieron la mayoría de los países del continente. El último viaje que tiene registro en Argentina del matrimonio es marzo de ese año: habían ido a Alemania.


El 30 de Enero del año pasado se conoció públicamente el arresto de Gish-Rosa Mayer/Dultsev-Dultseva. En abril la Justicia argentina recibió una notificación de la Justicia de Eslovenia de la existencia de una investigación por el delito de espionaje y de legalización de documento falso contra los “argentinos”. En mayo, el juzgado de María Servini ordenó una serie de actuaciones para determinar el posible comisión de delitos de acción pública, como supresión de identidad de los pequeños Daniel y Sophie y la eventual infracción a la Ley de Espionaje cometida por el matrimonio. Nada más se supo de ese proceso.


Se dio un largo silencio, hasta que en julio se confirmó que Eslovenia condenó a Artiom Dultsev y Anna Dultseva a 1 año y siete meses de prisión -el mismo tiempo que habían estado presos desde la redada- ordenó la expulsión del país con sus hijos. Fueron enviados a Turquía donde se embarcaron para que el 1° de agosto pasado fueran recibidos en medio de un canje impactante de prisiones, por el hombre más poderoso de Rusia: Vladimir Putin.



Más allá de que la televisión rusa paraestatal mostró el caso de los espías como una emocionante experiencia de una pareja y sus hijos -que recién en el avión, cuando volvían a Moscú, se enteraron de que sus padres no eran quiénes creían ellos y todo el mundo conocido por ellos- lo cierto es que representó una vulneración de la legislación vigente y que puso en alerta a un sector importante del ambiente de la inteligencia y la seguridad.


El regodeo de Putin con la pareja de falsos argentinos puso en crisis la vigencia del pacto que firmó la Argentina con Rusia en 2009 -el mismo año que empezaron las visitas de los Gish-Rosa Mayer/Dultsev-Dultseva- sobre viajes sin visa. El artículo seis establece que “cualquiera de las partes podrá suspender plena o parcialmente la aplicación del presente acuerdo, en todo o en parte, por razones de seguridad nacional, orden y salud pública. En este caso la parte notificará tal suspensión, así como de su decisión de levantarla por la vía diplomática, en el plazo de 72 horas, antes de la entrada en vigor de la misma”.


Es que no sólo hay temores en los dispositivos de seguridad e inteligencia de la Argentina por la presencia de casos como los que fueron recibidos por Putin en el aeropuerto de máxima seguridad de Moscú. “Esos agentes se usan para asistir en términos monetarios a los otros, a los que cometen otras acciones. En el mismo avión que llegaron el matrimonio y sus dos hijos había un agente que mató a un checheno”, recordó una de las fuentes consultadas para este informe. Una advertencia seria.



Fuente: infobae.



Ucrania invade por sorpresa el territorio ruso en la región fronteriza de Kursk

 El avance de Ucrania sobre territorio ruso en la región de Kursk no se detiene y Putin debió enviar refuerzos.

La sorpresiva incursión de las tropas de Kiev entró en su cuarto día con nuevos éxitos reportados por los analistas que siguen paso a paso el progreso de la guerra. Moscú reubicó unidades militares en la zona.


Las fuerzas ucranianas prosiguieron el jueves sus rápidos avances en la región rusa de Kursk y alcanzaron zonas situadas a 35 kilómetros de la frontera entre ambos países, según concluye este viernes el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) en su último análisis de imágenes geolocalizadas y de afirmaciones de blogueros militares rusos, entre otros.


La sorpresiva incursión por tierra del ejercito ucraniano sobre territorio ruso, ha dejado muchas victimas fatales entre las filas rusas. Arriba, la ciudad de Sudzha invadida por tropas de Kiev y un convoy de tropas rusas con soldados muertos.

Pequeños grupos ucranianos avanzaron hasta Kromskié Biki y Moliutino en el norte, según el ISW, a 17 kilómetros al sureste de Lgov y a unos 48 kilómetros al suroeste, por las carreteras principales, de la central nuclear de Kursk.

En el noroeste, la fuerza atacante ucraniana también capturó Novoivanovka y avanzó por la carretera hacia Korenevo, donde los combates habían continuado, mientras que en el este alcanzó Martinovka.


Según el ISW, "pequeños grupos blindados ucranianos" aprovechan "la baja densidad" de militares rusos en la región y avanzan en profundidad hacia la retaguardia rusa ya que logran sortear las fortificaciones rusas sin intentar necesariamente derrotar a todas las fuerzas rusas allí presentes y poner toda la zona bajo control.


Sin embargo, “unidades ucranianas más grandes” operan en algunas zonas de la región de Kursk más cercanas a la frontera y “están consolidando y fortificando algunas posiciones”, según el ISW, que no pudo confirmar si la ciudad de Sudzha está completamente bajo control ucraniano, aunque parece que las fuerzas atacantes han capturado varios pueblos cercanos.


Unos trece camiones, que se cree transportaban reservas que Rusia intentó dirigir a la zona de incursión en Kursk, fueron destruidos en Oktiabrskoe, a 28 km de la atacada Korenevo, según confirmó DeepState, un portal ucraniano que analiza a diario los acontecimientos en la línea del frente.


“Montañas de cuerpos en Oktiabrskoe”, escribió DeepState en su canal de Telegram, junto con un vídeo geolocalizado de los vehículos destruidos y múltiples cuerpos de soldados rusos en su interior.


DeepState se convirtió en el primer recurso ucraniano importante en publicar algunos otros detalles sobre la operación, aunque limitándose al primer día de la invasión, el 6 de agosto.




La mayoría de las fuentes ucranianas y todas las oficiales, como el Estado Mayor del Ejército Ucraniano, guardan silencio sobre los detalles de la incursión en curso.


Un vehículo militar ruso destruido con cuerpos de soldados muertos en batalla en Oktyabrskoye, región de Kursk, Rusia (captura de video obtenida por Reuters)via REUTERS

Según DeepState, las fuerzas de defensa de Ucrania lanzaron el ataque el martes cerca de las aldeas de Sverdlikovo y Oleshnia, cuyo control se logró tras un combate breve o inexistente.


Dos pequeñas unidades rusas también fueron cercadas en el paso fronterizo de Sudzha, mientras que las fuerzas rusas en la cercana Gornal también fueron cercadas y se escondieron en un monasterio local.


Grupos de vanguardia alcanzaron la localidad rural de Goncharovka y los suburbios de la ciudad de Sudzha, mientras que combates de una intensidad aún desconocida comenzaron el martes cerca de la aldea de Zelenyi Shliakh.


“El enemigo logró detener el primer asalto en Nikolaevo-Darino, pero no por mucho tiempo”, según DeepState.


Otra captura muestra vehículos militares de una columna rusa destruidos en Oktyabrskoye (Reuters)via REUTERS

Rusia reubica tropas

El Kremlin dijo este viernes que estaba moviendo más tropas y armas a la región occidental de Kursk. Según el Ministerio de Defensa, se trata de “unidades del ejército con “lanzacohetes múltiples BM-21 Grad, cañones de artillería remolcados, tanques transportados en redes de arrastre, vehículos pesados con orugas, camiones Ural y Kamaz” y van al distrito Sudzhansky de Kursk.




La agencia oficial rusa TASS informó también este viernes que en toda la región de Kursk se impuso un régimen de emergencia de itinerancia entre redes entre operadores de telecomunicaciones que busca garantizar el servicio en la región en medio de la incursión de tropas ucranianas.


El ministro de Desarrollo Digital ruso, Maksut Shadayev, dio detalles de la medida: “Hoy a las 11 en punto, teniendo en cuenta que la región está en modo de emergencia, introdujimos un modo de roaming de Internet que permite a los suscriptores de cualquier operador conectarse a las estaciones base de todos los proveedores para tratar de resolver el problema de la comunicación en la región de Kursk".



Fuentes: infobae y skynews.