JFK, entre otros grandes actores del siglo pasado, era una fuerza imparable en un siglo de dogmatismo y violencia, que se estrelló contra el mismo muro que quiso derribar. Aquella hidalguía y personalidad le costaron su vida mientras era el presidente más joven de la historia de los Estados Unidos. Un católico devoto, comprometido con los valores cristianos de occidente.
Aquel muro en sí, también parece ser el karma de una cultura y sociedad obstinadas en sus errores ancestrales. El mismo muro que son proponérselo ellos adoran como si fuera una verdad existencial que ellos mismos se auto impusieron. El pueblo que ha pasado por alto (con gran intolerancia), la posibilidad cierta de su salvación espiritual con la llegada de su Mesías, pero que par su desgracia rechazaron. El judaísmo sigue posando ante el mundo como el objeto de valor más anticuado y menos práctico que se conoce.
Otra cosa que los caracteriza, es que la derecha y el sionismo (pro-israelíes) se disfrazan de guardián de nuestros valores tradicionales, cuando en realidad buscan eliminarlos de la vida diaria de las personas. Ante el avance de estos fanáticos sectarios en la política, -como es el caso de la secta Jabad Luvovich-, deberían aparecer con más fuerza la izquierda y el progresismo.
Pero sucede que aunque el progresismo sigue siendo en la actualidad la antítesis de una derecha violenta y disruptiva, -que ha venido a socavar y destruir los valores cristianos-, sigue con dudas de defender el mayor tesoro que Dios nos ha dado. A menudo siguen pensando que cristianismo es un dogmatismo rígido, cuando en realidad es una maravillosa filosofía de vivir, de manera plena y cierta de pasar por esta vida.
Pero siguiendo con nuestros enemigos de siempre, la Sinagoga de Satanás está detrás de muchos de los crímenes contra las personalidades que buscan el consenso y la pluralidad, aquellos valores que buscaron incansablemente los Kennedy, Luther King Jr., Ghandi, entre otros.
A cuidarse de la cizaña de los que hoy andan en silencio y desprecio
Ante la avanzada de una luz imparable en la civilización del siglo XX, el enemigo (que poseía y aún posee los medios financieros), no perdió el tiempo e influenció en la degradación de todos los estratos donde podía intervenir y destruir a su enemigo. Así la élite iluminada (gestora del sionismo) siempre apoyó a ambos bandos de la guerra, porque el sionismo está en el medio de las dos civilizaciones (occidental y oriental) y se apoya en la premisa: "Divide y reinarás", intentando destruir siempre la moral de su enemigo.
Está en el resto de nosotros en abrir los ojos a la VERDAD… Ellos son poderosos, pero muy pocos.

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